5.10.11

Retrochorradillas: El pad Turbo Touch 360

Me ha venido de repente a la cabeza el recuerdo de un mando táctil, allá por los años 90, que nos prometía horas de ergonómica diversión y unos resultados óptimos en nuestras partidas. He subido al trastero y ahí los tenía, tanto en su versión de Super Nintendo como en la de Megadrive.

Yo prefiero este al de WiiU


Ya hace casi 20 años lo táctil se nos presentaba como sinónimo de tecnología punta y futurismo, como fuente de descanso para nuestras articulaciones y como salvación ante el mal de la ampolla gorda. Además de permitirnos un mayor rango de acción sobre la cruceta, un botón de "turbo" para darle caña al asunto y que no decayera la marcha videojueguil y palanquitas en plan aeronáutico para cambiar las funcionalidades de los botones. Entonces apareció en el mercado este pad tan chulesco y colorista y en mi familia no tardamos mucho en comprarlo con fervor para todos los sistemas de la casa.


Pero ¿realmente el Turbo Touch 360 comprado en El Corte Inglés por un valor de 3.590 de las antiguas pesetas era tan milagrosamente acojonante?. La respuesta es simple: no.


Por lo menos personalmente,  lo que recuerdo de este mando es que era el típico que le pasabas a tus amigos cuando venían a jugar a casa. Nada más entrar tu vecino le decías: "Eh, chacho, mira esto: Un mando táctil novedoso y fantástico. Es el futuro. Toma y vamos a echarnos unas partidas al Street Fighter II". Le ganabas unos 25 rounds y al rato, con sus infantiles y tiernos ojos inyectados en sangre y te decía: "¡¡¡Este mando es una mierda!!!" (Y no decía que eras un "cheater de mucho cuidado" porque por aquella época el término no había sido acuñado en nuestro territorio).
Claro, en mi casa sólo había dos mandos por consola: uno normal y el Turbo Touch 360. Y era una eterna pelea jugar con alguien. Es que la jugabilidad con estos cacharros se volvía catastrófica.


Recuerdo este aparatejo con auténtico odio, como un engaño y un sacacuartos. Es que para jugar con ese mando hacía fata "reconfigurar" casi todos los aspectos psicomotrices que llevábamos aprendidos desde el momento en que tocamos un mando por primera vez; porque ya no era pulsar una y otra vez, apartar el dedo y volver a pulsar. Había que mantener un contacto contínuo con el elemento táctil y no era para nada intuitivo de utilizar. Su sensibilidad era tan alta una vez puesto el dedo encima, que como nos pasáramos un poquito de una zona de la cruceta, ya estábamos mandando a Cuenca al personaje.

Yo no sé si algún jugón de la época consiguió adaptarse a este sistema y si consiguió llegar a un nivel tan alto de precisión como para manejarlo con soltura y naturalidad. Desde luego ni yo ni nadie de mi familia ni de mi entorno más cercano quiso saber nada de estos pads poco tiempo después de adquirirlos. Y creo que su escueto paso por nuestras vidas es muestra suficiente de lo horroroso que era.

Os dejo con el anuncio, que es muy LOL todo:


¿Y vosotros, queridos lectores, recordáis algún mojón por el estilo o tuvísteis uno de estos? Siento curiosidad.

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